El Centro de la Fiesta
Más allá del color y la danza, todo gira en torno al Niño Jesús. Los Negritos no bailan para el público, bailan para Él, como una ofrenda de adoración y gratitud por la libertad concedida.
Devoción
El corazón de nuestra danza: la adoración profunda al Niño Jesús, que nació para traer luz y paz a los hombres.
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado.”
Isaías 9, 6

Niño Manuelito
Más allá del color y la danza, todo gira en torno al Niño Jesús. Los Negritos no bailan para el público, bailan para Él, como una ofrenda de adoración y gratitud por la libertad concedida.
Es el momento cumbre. La música se detiene o se torna solemne. Los caporales y la cuadrilla se arrodillan, se quitan los sombreros y, con profunda humildad, veneran la imagen sagrada en el templo o en la casa de los mayordomos.
“Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.”
Vivir la fe bailando
Los Negritos no bailan para el público: bailan para el Niño Jesús. Cada paso y cada repique de cadena es una ofrenda.
La música se torna solemne; caporales y cuadrilla se arrodillan, se quitan los sombreros y veneran la imagen sagrada.
Mayordomos y danzantes entregan tiempo, esfuerzo y recursos de buena voluntad, para cumplir con el Niño.
La danza es acción de gracias por la libertad concedida y por las bendiciones recibidas año tras año.
Bendito Niño Jesús,vengo a ti, para adorarte,porque has nacido para salvarme.
Te traigo mis penas y mis alegrías;mis frustraciones y mis esperanzas,y en esta danza te entregomi corazón y mi esfuerzo,como muestra de mi amor por tiNiño Bendito.
Me inclino ante tu imagen y te suplicoque protejas y bendigas a mi Familia,a nuestros trabajos y nuestros anhelos,pero sobre todo no permitasque me aleje de ti.
AMÉN
Enciende una vela
Elige por quién o por qué rezas y enciende una vela. Es un gesto personal: tu intención queda solo en tu dispositivo.
Reflexión
La devoción de los Negritos al Niño Jesús se expresa en el compromiso que asumen los mayordomos cuando se encargan de realizar la festividad y también la devoción de los danzantes de Negritos quienes se sacrifican en muchas cosas para poder cumplir con el Niño.
Además de realizar gastos en la elaboración de sus trajes de danzantes, también sacrifican tiempo y ocupaciones del día a día, pero lo hacen de buena voluntad porque ellos saben que todo lo que den al Niño lo recibirán multiplicado en bendiciones.
Ese es el cariño que tienen los pobladores de la ciudad de Huánuco por el Niño Manuelito y la razón por la cual esta festividad es única en el mundo y ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
— Padre Oswaldo Rodríguez Martínez